En la actualidad todas las aeronaves comerciales modernas pasan, desde el mismo proceso de su planificación y creación, por toda una batería de tests destinados a hacer que sean lo más seguros posible.
Las alas no son una excepción y sufren una serie de pruebas a cada cual más impresionante. Para ello, y durante la construcción del avión, se diseñan varios modelos que pasan por diversas torturas y tras las que se mide y evalúa el rendimiento. La mayoría de aeronaves modernas pueden aguantar situaciones que van mucho, mucho más allá de cualquier situación excepcional que se pueda producir en el aire. Por ejemplo, la presurización a la que se sometió al Airbus 350 durante sus pruebas es la equivalente a la que hubiese sufrido de haber ido al espacio.
En el caso de las alas, se les aplica un peso equivalente a 2500 toneladas y en la mayoría de casos pueden aguantar ángulos de 45-50º sin problema. Otras pruebas incluyen congelar el cuerpo del avión hasta que llegue a los -42 grados Celsius, someterlos a temperaturas igual de altas, hacerlos volar con la carga repartida de manera muy poco uniforme (con mucho peso en la cola, por ejemplo) y llevarlos súbitamente desde la mínima velocidad de vuelo posible a la más alta.
Origen: Cómo se prueba la resistencia de las alas en aviones comerciales














