La recomendación del Congreso de Estados Unidos para que el Gobierno evite los productos de los fabricantes Huawei y ZTE, porque suponen un riesgo para la ciberseguridad del país, ya está provocando sus primeros efectos, a pesar de que la primera se defienda asegurando que se trata de un caso de proteccionismo: «El único objetivo del informe es impedir la competencia y evitar que empresas de tecnología china entren en Estados Unidos», porque el informe carece de «hechos y evidencias sólidas», argumenta Huawei en un comunicado oficial.
En clave externa, Canadá invoca una excepción en sus legislación sobre la seguridad nacional que le permite discriminar, sin violar las leyes del comercio internacional, a aquellas compañías que considera demasiado arriesgadas para participar en la construcción de una red gubernamental y centros de proceso de datos, según el portavoz del primer ministro canadiense, Stephen Harper.
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