La primera vez que alguien señaló a la red social de Mark Zuckerberg como uno de los posibles responsables de las crisis matrimoniales fue en 2009, cuando un ejecutivo de la empresa británica Divorce-Online encontró que la palabra «Facebook» aparecía en 989 de las 5 mil peticiones de divorcio que recibieron en ese período.
Y luego, en 2010, una encuesta de la Academia Americana de Abogados Matrimoniales (AAML en inglés) reveló que cuatro de cinco abogados declaraban un aumento de casos de divorcio con evidencia encontrada en Facebook.
Estos y otros ejemplos fueron los que llevaron a los investigadores Sebastián Valenzuela y Daniel Halpern, de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile a preguntarse si se trataba solo de anécdotas o si en realidad existía una relación significativa entre el divorcio y Facebook.
Para esto realizaron una investigación en Estados Unidos junto a la Universidad de Boston, la cual fue publicada en la revista Computers in Human Behavior. El estudio arrojó resultados como que los individuos que pasan más tiempo en estas plataformas virtuales tienen, en promedio, un menor nivel de felicidad en la pareja, y han pensado más veces en dejarlas que aquellos que pasan menos tiempo conectados.















