El primero y más conocido de todos, es el de la extensión. Su justificación parte de una de las bases matemáticas más simples, cuantos más caracteres tenga la contraseña, más combinaciones posibles serán necesarias para averiguarla. Partiendo de esta base, que choca directamente con la facilidad de recordarla, vamos a ver cómo crear contraseñas seguras que no queden en el olvido.

Imagen: sabrisy vía Shutterstock
Añadir la letra ñ es nuestra primera clave para añadir seguridad a las contraseñas, acordándonos asimismo de los caracteres que hemos puesto. Puedes ubicarla al principio o al final de la misma. Esto se debe a que no son pocos los teclados que no tienen esta tecla, y variso de los programas que se utilizan para intentar descifrar contraseñas, tampoco cuentan con ella en su base de datos.
El truco de tu canción favorita también es una genial idea, que se basa en convertir en contraseña una de las frases de tu canción. Si, por ejemplo, escogemos la frase «Because maybe, you’re gonna be the one that saves me», la contraseña resultante sería «Bmygbtotsm». Si le añades una ñ al principio o al final, mejor aún.
Cambiar las letras por caracteres numéricos también puede ser una solución. La letra «O» por el número 0, la letra «A» por el 4, la «E» por el 3… 3ST4 D3M0STR4D0 QU3 NU3STR0 C3R3B40 3S C4P4Z D3 3NT3ND3R 3ST3 TIP0 D3 M3NS4J3S, así que no te será demasiado complicado recordarlo. En el caso de la contaseña anterior, ya andaríamos con Bmygbt0tsmñ, la seguridad va mejorando.
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