Aparte de muchas, hay dos propiedades de la piel humana especialmente difíciles de reproducir en materiales sintéticos. La primera es su capacidad para conducir la electricidad y servir así de interfaz a células sensibles a la presión o la temperatura. La segunda cualidad es su capacidad para autorepararse.
Ambas cualidades han logrado ser sintetizadas en un solo material por un equipo de ingenieros químicos de la Universidad de Stanford liderado por el profesor Zhenan Bao.
Bao, que ha publicado el resultado de su estudio en la revista Nature NanoScience, ha creado un polímero plástico de consistencia gomosa formado por largas cadenas de hidrógeno. La carga eléctrica de estos enlaces hace que se atraigan y reorganicen su estructura molecular al ser partidos.














