Infectar un dispositivo Android es más difícil para los delincuentes que infectar una PC. El sistema operativo Windows contiene vulnerabilidades que permiten que el código malicioso se ejecute sin ningún tipo de interacción con el usuario. Con Android cualquier instalación de aplicación requiere confirmación por parte del propietario. Sin embargo, las vulnerabilidades en el sistema operativo se pueden explotar para eludir esta restricción.

La firma de seguridad informática FireEye ha descubierto que los smartphones con algunas versiones de Android que llevan chips de Qualcomm, tienen una importante vulnerabilidad. Se trata de un agujero bautizado como CVE-2016-2060, que permite a las aplicaciones acceder a información personal de los usuarios aprovechando el sistema de permisos de apps de Android. Al explotar esa vulnerabilidad, se puede accede a datos personales como los mensajes SMS y el historial de llamadas, además de permitir tareas peligrosas como el cambio de los ajustes del móvil o deshabilitar el bloqueo de pantalla.
La vulnerabilidad afecta a cientos de miles de móviles y tabletas en todo el mundo, concretamente a 34 por ciento de usuarios que tienen móviles y tabletas con Android 4.3 Jelly Bean, y en menor medida a los que poseen modelos con Android 4.4 KitKat o superior, ya que esas versiones llevan por defecto una protección especial de seguridad. El pasado 1 de mayo Google lanzó un parche para arreglar la vulnerabilidad, pero aquellos usuarios que tienen versiones antiguas de la plataforma y no reciben actualizaciones, están en peligro de verse afectados por esta falla.















