No le ha caído nada bien a James Covey, director del FBI, las diversas medidas con las que Apple y Android están procediendo a reforzar la seguridad de sus sistemas operativos para dispositivos móviles a fin de evitar intromisiones no autorizadas en la privacidad de los datos de sus usuarios.
Las manifestaciones de Covey se producen poco después de que desde Apple hayan confirmado que los dispositivos funcionando bajo el sistema operativo iOS ya no permitirán técnicamente el acceso a quien no disponga de la contraseña de usuario, una medida que surge como respuesta a las filtraciones producidas el pasado año y que permitieron conocer que la NSA, Agencia de Seguridad Nacional, mantenía un complejo sistema de espionaje a través de Internet.
El director del FBI ha expresado su comprensión con las inquietudes de los usuarios que desean mantener la privacidad de sus comunicaciones pero al mismo tiempo defiende la necesidad de acceder a los dispositivos móviles por parte de las autoridades en circunstancias extremas y excepcionales como en caso de ataque terrorista.















