Antes que nada, desde Alta Densidad enviamos un abrazo solidario a todas las familias afectadas por el terremoto que golpea a Venezuela. En momentos como este, la ayuda de miles de personas puede marcar la diferencia. Precisamente por eso también aparecen quienes intentan aprovechar el dolor ajeno.

Mientras las autoridades y los equipos de rescate continúan atendiendo la emergencia provocada por los dos fuertes sismos registrados el 24 de junio, también crece otra amenaza mucho menos visible: las estafas digitales que buscan aprovechar la solidaridad de quienes desean colaborar con las víctimas. El fenómeno no es nuevo. Después de grandes desastres naturales alrededor del mundo suelen multiplicarse las campañas fraudulentas para recaudar dinero mediante cuentas bancarias falsas, enlaces de phishing, perfiles apócrifos en redes sociales o mensajes que apelan a la urgencia y a la emoción. Venezuela no es la excepción.
La banca venezolana pide extremar las precauciones
Ante la proliferación de canales de recaudación de origen dudoso, la Asociación Bancaria de Venezuela emitió una alerta pública para pedir a los ciudadanos que verifiquen cuidadosamente el destino de cualquier aporte económico. La organización recomienda realizar donaciones únicamente a instituciones reconocidas, como organizaciones no gubernamentales debidamente registradas, fundaciones legalmente constituidas o entidades benéficas con trayectoria comprobada. El objetivo es garantizar que los recursos realmente lleguen a las personas afectadas por la tragedia.
También aconseja privilegiar las transferencias hacia cuentas jurídicas pertenecientes a esas organizaciones y evitar, en la medida de lo posible, enviar dinero mediante Pago Móvil o transferencias a cuentas personales, salvo que exista una relación directa y plenamente verificable con quien solicita la ayuda. Estas recomendaciones buscan reducir el riesgo de que delincuentes aprovechen el clima de urgencia para captar fondos que nunca llegan a las comunidades damnificadas.
El fraude digital aparece cuando las emociones dominan
Los especialistas en ciberseguridad llevan años advirtiendo que los desastres naturales representan uno de los escenarios favoritos para la ingeniería social. Cuando una población observa imágenes de edificios derrumbados, familias buscando desaparecidos o personas que lo han perdido todo, resulta más fácil actuar impulsivamente. Esa reacción emocional es precisamente la que explotan los estafadores.
Los delincuentes suelen crear publicaciones falsas en redes sociales, copiar el nombre y la imagen de organizaciones humanitarias conocidas o difundir mensajes masivos por aplicaciones de mensajería con enlaces que prometen realizar donaciones rápidas. En otros casos, las víctimas potenciales son dirigidas a páginas web prácticamente idénticas a las oficiales, donde se solicitan datos bancarios, credenciales de acceso o códigos temporales de autenticación para terminar robando las cuentas de los usuarios.
Por esa razón, la Asociación Bancaria recuerda que ninguna institución financiera solicita claves, usuarios, códigos OTP ni información confidencial mediante llamadas telefónicas, mensajes de texto, correos electrónicos o aplicaciones de mensajería.
Los enlaces también pueden ser una trampa
Otra de las advertencias se centra en los enlaces que circulan durante la emergencia. Los ciberdelincuentes suelen aprovechar el enorme volumen de información que aparece tras una catástrofe para distribuir páginas falsas que prometen gestionar subsidios, registrar personas desaparecidas, validar transferencias o canalizar ayuda humanitaria.
La recomendación es ingresar siempre a la banca en línea escribiendo directamente la dirección oficial del banco o utilizando únicamente sus aplicaciones oficiales, sin acceder desde enlaces recibidos por terceros. Este tipo de fraude puede provocar tanto el robo directo de dinero como el compromiso de información personal utilizada posteriormente para otras estafas.
La desinformación agrava la emergencia
Las campañas fraudulentas no son el único problema digital que acompaña al terremoto.
Diversas organizaciones dedicadas a la verificación de información detectan una ola de imágenes generadas con inteligencia artificial, videos antiguos presentados como actuales y supuestos comunicados oficiales completamente falsos que circulan en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Entre los contenidos desmentidos aparecen fotografías creadas mediante IA que muestran edificios colapsando, falsas alertas nacionales de apagones, supuestas advertencias de tsunami basadas en videos grabados hace años en otros países e incluso teorías conspirativas que atribuyen los terremotos a proyectos científicos sin ninguna evidencia.
Los verificadores recomiendan consultar únicamente fuentes oficiales y medios confiables antes de compartir cualquier información relacionada con la emergencia.
Una tragedia que todavía evoluciona
El balance humano del doble terremoto continúa actualizándose conforme avanzan las labores de rescate. Las cifras varían entre los distintos reportes oficiales y periodísticos debido a que muchas zonas permanecen en evaluación y todavía existen personas desaparecidas. Los equipos de emergencia siguen removiendo escombros y verificando daños en las áreas más afectadas.
Precisamente esa incertidumbre también favorece la aparición de rumores y campañas fraudulentas, ya que muchas personas buscan información o intentan ayudar de manera inmediata sin disponer todavía de canales plenamente verificados.
Cómo donar con mayor seguridad
Las recomendaciones para reducir el riesgo de fraude son relativamente sencillas, pero adquieren especial importancia durante una emergencia.
Conviene verificar que la organización receptora tenga presencia institucional reconocida, revisar que la cuenta bancaria pertenezca realmente a esa entidad, desconfiar de mensajes que presionen para realizar una donación inmediata y confirmar siempre la autenticidad de cualquier campaña antes de compartirla.
También resulta aconsejable desconfiar de solicitudes que pidan claves bancarias, códigos de autenticación o información confidencial, ya que esos datos nunca forman parte de un proceso legítimo de donación.
La solidaridad necesita confianza
Las tragedias suelen sacar lo mejor de millones de personas, pero también lo peor de quienes buscan obtener beneficios económicos aprovechándose del sufrimiento ajeno.
Cada donación segura representa ayuda real para una familia que la necesita. En cambio, cada transferencia enviada a una campaña fraudulenta no solo supone una pérdida económica para quien dona, sino que además desvía recursos que podrían marcar una diferencia en la recuperación de las comunidades afectadas.
En momentos como los que vive Venezuela, la tecnología puede convertirse en una herramienta extraordinaria para coordinar ayuda y canalizar solidaridad. Sin embargo, esa misma tecnología también puede ser utilizada por redes de fraude digital. Verificar antes de donar, acudir únicamente a organizaciones reconocidas y desconfiar de cualquier solicitud sospechosa son medidas sencillas que ayudan a que cada gesto solidario llegue realmente a quienes hoy más lo necesitan.















