El clásico juego Simon de Hasbro, lanzado en 1978, ya no es un juguete electrónico de mesa cuyo único reto consistía en memorizar y repetir los colores y sonidos emitidos por cuatro secciones iluminadas de un equipo redondo como un platillo volador extraterrestre. Ahora las nuevas reglas son casi las mismas pero el juego de mesa se ha adaptado a los tiempos y se convertirá en un casco similar a los visores de realidad virtual.
La visera del casco de Simon Optix irá proyectando colores y el usuario agita la mano en distintos sectores frente a su cara para repetirlos en el orden indicado. El auricular cuenta con sensores de movimiento que permiten saber dónde el jugador tiene las manos.
Además, cuenta con señales infrarrojas que hacen que sea posible el modo multijugador, emparejándose a otros receptores. Y eso es exactamente lo que Hasbro espera que la gente haga: llevar su Optix al club, por ejemplo, y jugar junto con otros en la pista de baile. El auricular de 25 dólares se comunica a través de infrarrojos de línea de visión y puede conectarse con hasta 100 unidades más.
















