El teléfono celular se ha vuelto tan indispensable en nuestras vidas que ya ni siquiera nos detenemos a pensar en qué se va todo el tiempo que le dedicamos, porque sí, vaya que se nos van horas ahí. En general los teléfonos inteligentes (o smartphones) se usan para sortear varias actividades claves de la vida diaria, tales como informarnos acerca de cuestiones de salud, acceder a información educativa, o hasta buscar empleo. También se usan bastante para seguir las noticias más importantes del día, y también compartir información acerca de lo que pasa en nuestra comunidad.

Los teléfonos de hoy en día también nos ayudan a navegar a través de la jungla urbana, nos ayudan a evitar las zonas más congestionadas por el tráfico si es que vamos en automóvil. Pero también nos ayudan a usar el transporte público, nos dan los horarios y las rutas de los trenes y autobuses para llegar más rápido a nuestro destino.
Son los más jóvenes quienes han integrado los smartphones a sus actividades diarias, al grado de llegar a producir sensaciones de felicidad y productividad. Pero también está la otra cara de la moneda, dado que pueden sentirse distraídos o frustrados luego de echarle un vistazo a la luminosa pantalla.
El estar en línea ya no se asocia necesariamente con una computadora, cables, mouse, teclado, pantalla, y demás hardware y accesorios. La gran mayoría accedemos al mundo virtual a través de nuestros teléfonos de manera predominante para realizar un gran número de actividades, las cuales también incluyen ocio y diversión.
Por ejemplo están los servicios de streaming de series y películas que se han vuelto tan populares que han mandado a la bancarrota a los videoclubs. Servicios como Netflix, Hulu, o Amazon son ya parte de la vida diaria de millones de personas en el mundo, el contenido se puso al alcance de todos, basta con tener un celular y una conexión a Internet.
Y es que el teléfono celular nos acerca toda la diversión que por cuestiones geográficas o logísticas era casi imposible de disfrutar. Cuántos no soñamos algún día tener el dinero para viajar a algún destino turístico que tuviera casinos, ahora en el teléfono tenemos acceso a un casino en vivo las veinticuatro horas del día y sin siquiera quitarnos la pijama.
El uso del teléfono celular nos ahorra tiempo, viajes que antes eran inevitables y tediosos. Por ejemplo ya podemos hacer todas nuestras transacciones bancarias a través de aplicaciones. Igual hacemos la mayoría nuestros pagos a través de sitos web o las mismas apps de las instituciones, en cuestión de segundos hacemos algo que nos hubiera llevado horas realizar sin el teléfono o acceso a Internet.
No sabemos cuál es el límite o qué es lo que sigue para el teléfono celular, tal vez en algunos años sea un objeto obsoleto debido a que tenemos un chip implantado en el cerebro que realiza las mismas y hasta más funciones. Solamente el tiempo tiene respuesta a esa interrogante, pero lo que sí es seguro es que ya sin el teléfono no sabemos vivir.
















