La red social ha ido directamente a donde más le duele a las páginas que publican y promocionan contenido falso: la publicidad. Es decir, si Facebook identifica que una página puede estar creando y distribuyendo este tipo de contenido, automáticamente le impedirá comprar anuncios, al menos en sus dominios. Añaden también que cualquier página que se haga eco de los mismos recibirá el mismo trato respecto a los anuncios, estén implicadas o no.
No se específica el número de noticias falsas que son necesarias para estar metido en este grupo, pero añaden que todo parte de un comportamiento repetido en el tiempo. Desde la compañía explican que este mecanismo es una forma de evitar que existan incentivos económicos a la hora de crear contenido viral falso y a más audiencia.
En cierto modo tiene sentido. Una noticia falsa muy atractiva atrae grandes cantidades de lectores a dichas páginas; con un poco de promoción con anuncios pagados en Facebook ese número puede verse duplicado o triplicado, lo cual a la hora de vender espacio de publicidad hace que la ganancia pueda ser mayor.
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