En China siguen vulnerando la privacidad y refuerzan la censura en pos de la persecución del terrorismo. La medida más reciente aplicada a los ciudadanos es la obligación de instalar una aplicación espía para contactar con las autoridades de forma rápida y que revela numerosos datos sobre el usuario.
El gobierno central de Pekín ha reforzado recientemente las restricciones a los derechos civiles de los habitantes la provincia autónoma de Xinjiang mediante el aumento del control y la vigilancia digital, recortando la privacidad online de estos ciudadanos, en su mayor parte de etnia uigur o kazaja y de religión musulmana. Esta medida se suma a muchas otras como el bloqueo de Gmail en 2014, el bloqueo de diversas redes sociales y plataformas de mensajería como WhatsApp o la orden dada a todas las empresas de telecomunicaciones de prohibir el uso de redes privadas virtuales (VPN) a partir del 1 de febrero de 2018.
Así pues, los habitantes de Xinjiang están llamados a instalar en sus smartphones la app CleanWebGuard, pensada para poder contactar con las autoridades de forma rápida, pero que también accede a datos privados y sensibles como el número de tarjeta SIM o la localización del dispositivo en tiempo real, enviándola de forma remota a servidores del propio gobierno o a las autoridades locales.
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