Con el mismo cuidado que podría poner un cirujano experimentado, así trabaja este robot. El sistema quirúrgico Da Vinci, desarrollado por la empresa Intuitive Surgical, le han encomendado, como examen final, la compleja tarea de coser la delicada piel de una uva. El procedimiento que sigue esta máquina de precisión es el mismo que utilizan los médicos para suturar una herida.

La máquina cuenta con tres o cuatro brazos robóticos interactivos que un cirujano controla a distancia desde una consola de mando. Así, pueden practicar operaciones en áreas pequeñas con mucha precisión y movilidad que un médico utilizando instrumental tradicional con sus manos, evitando a su vez temblores o errores que puedan causar daños o complicaciones posteriores.
Uno de los brazos está equipado con una cámara que se acerca a la zona de la operación gracias a una pequeña incisión, de forma que el médico tiene a su disposición en todo momento una vista tridimensional amplificada hasta diez veces que le permite maniobrar con seguridad y precisión.
Parte de la tecnología en la que está basado este robot cirujano, fue desarrollada originalmente por ingenieros de la NASA para llevar a cabo operaciones a distancia en el espacio o en otros lugares aislados, como plataformas petrolíferas o unidades militares en misiones de guerra.















