Si alguna vez te has preguntado a qué dedican su tiempo libre los trabajadores de los estudios de donde salen “Toy Story” o “Wall-e” la respuesta incide en la creatividad y la paciencia.
Sólo así se explica el resultado de un par de años de darse madrugones, comprobar el pronóstico del tiempo y darse un paseo de 45 minutos para obtener esta serie de tomas “slow motion” de la niebla de la bahía de San Francisco que casi parece convertirse en olas que juegan con las colinas circundantes y con el propio Golden Gate.
El autor de este cortometraje, Simon Christensen, pasó más de veinte meses siguiendo una minuciosa rutina que él mismo desarrolló, pero el resultado, titulado “Adrift” “A la deriva”, ha merecido la pena.














