Cada día se ponen en marcha cantidades formidables de datos cuando, con un inocente clic, descargamos películas en iTunes, consultamos extractos en la página de Visa, enviamos correos con archivos en Yahoo, compramos en Amazon, publicamos en Twitter o leemos periódicos en Internet.
Para sostener esta explosión de información digital, existen actualmente decenas de miles de centros de datos, con hileras y más hileras de servidores repartidos en cientos de miles de metros cuadrados, todos ellos con sistemas de refrigeración industriales.














