Un estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Padua, Italia, ha mostrado cómo 12 horas de videojuegos de acción – en los que el jugador debe usar su velocidad, destreza y tiempo de reacción – optimizan las habilidades de lectura de los niños disléxicos.
Además, los autores sostienen que dicha mejora es más efectiva de lo que se puede lograr con un año de tratamientos tradicionales, como ejercicios de lectura espontánea, que suelen resultar «más aburridos» para los niños.














