El método empleado por la NASA se ha bautizado como Fabricación Aditiva, y es un poco más radical que la impresión a partir de plástico ABS en 3D que conocemos. La técnica implica el uso de metal en polvo y láseres para crear los objetos deseados.
Los componentes impresos en metal son más fiables que los tradicionales ya que el proceso de fabricación es más preciso. Por otra parte, se tarda la mitad de tiempo en producir piezas de esta forma y el coste es sólo el 30% del convencional.
via La NASA prueba su primer motor con partes impresas en 3D.














