Aunque está en declive, el spam aún supone un buen porcentaje del total de correos electrónicos que circulan por la red. Uno de los más insistentes se conoce como la «carta nigeriana». Una supuesta eminencia solicita ayuda para sacar una gran fortuna de su país a cambio de una jugosa comisión. Si algún incauto accede, se le exige primero una pequeña cantidad de dinero para «facilitar» el trámite. Y luego más y más hasta que el inocente cae en la cuenta de que no hay tal fortuna, sino que está siendo engañado.
Esta estafa, también conocida como el «timo 419» —por el número de la ley nigeriana que prohibe esta práctica— precede al correo electrónico. Antes se llevaba a cabo por correo postal. Y aunque lo conoce casi todo el mundo, aún funciona. En mayo de 2012 la policía detuvo a una red de 23 nigerianos que había estafado más de dos millones de euros mediante este procedimiento.














