El segundo trimestre del año fue complicado para el fabricante chino de dispotitivos electrónicos Lenovo. La compañía informó de unas pérdidas netas de 714 millones de dólares entre julio y septiembre, meses en los que registró unos ingresos de 12.200 millones.
A pesar de que los ingresos fueron mejor de lo esperado, con un aumento del 16% interanual y de un 15% respecto al trimestre anterior, según TechCrunch, los 923 millones de dólares gastados en “costos de reestructuración” y la rebaja en la producción de smartphones dañaron gravemente los resultados de la empresa.
En el segundo trimestre, Lenovo despidió a 3.200 empleados y canceló ventas de teléfonos inteligentes por valor de 300 millones de dólares. Esos dos factores llevaron a la compañía a números rojos por primera vez en seis años.














