En el caso de Cien años de soledad,los colores los pone la imaginación; pero en otros libros, como los infantiles o los cómics, incluso en las novelas electrónicas, el color y las páginas interactivas son esenciales. Sin color, no hay libro. Los Kindle y el resto de lectores electrónicos tienen el inconveniente de que su paleta de color se limita a los grises; pero eso se va a acabar. Por un lado están las tabletas, que reúnen esas características de interactividad y colorido, pero que reflejan la luz y dificultan la lectura al aire libre; pero la solución al libro perfecto puede llegar con la tecnología Mirasol, patentada por Qualcomm, que desde noviembre se ha ido incorporando a distintas marcas asiáticas de lectores electrónicos.
La coreana Kyobo fue la primera en incorporar esta tecnología. Su aparato cuesta en aquel país 310 dólares, sensiblemente superior al Kindle básico (que se vende a 99 euros en España o 69 dólares en Estados Unidos), incluso más que la tableta Kindle Fire.
La tecnología de estos lectores es diferente a la de las tabletas e incluso al lector Nook de color, de la librería Barnes and Noble. (169 dólares). La pantalla de estos es LCD, similar a la de los ordenadores o los teléfonos móviles, y por tanto tienen dos carencias, la corta duración de la batería y una pantalla que se convierte en un espejo a la luz del día.
Tras el Kyobo coreano, han salido modelos de las marcas chinas Hanvon (cuarto vendedor del mundo) y Bamboon con la misma tecnología Mirasol que, pese a la reproducción en color, no aumenta ostensiblemente el consumo de las baterías, uno de los rasgos más particulares de los e-readers. Siguen durando semanas siempre que no esté activada la opción wifi.
vía Los lectores en color se abren paso | Tecnología | EL PAÍS.














