La diversidad de género en los puestos de liderazgo empresarial no solo es una cuestión de justicia social, sino también una estrategia que mejora la rentabilidad y la competitividad de las organizaciones. Estudios recientes demuestran que las empresas con una representación femenina significativa en sus altos mandos obtienen mejores resultados financieros.

Durante el VII Encuentro de la Comunidad Women’s Empowerment Principles (WEPs) en Venezuela, Marta Grañó, consultora española experta en diversidad e innovación y profesora de OBS Business School, presentó el «Informe Brecha de Género 2025: Mujeres en posiciones de liderazgo y de visibilidad». Este informe revela que las empresas que cuentan con al menos un 30% de mujeres en puestos directivos registran un 15% más de beneficios en comparación con aquellas con menor representación femenina.
El informe también destaca que, a nivel global, se ha cerrado el 68,6% de la brecha de género, lo que representa un avance de solo 0,1 puntos porcentuales respecto al año anterior. Este lento progreso indica que aún persisten desigualdades significativas, especialmente en sectores estratégicos como la tecnología, donde las barreras estructurales limitan el acceso de las mujeres a roles de liderazgo.
Empresas que marcan la diferencia
En el ámbito empresarial venezolano, Telefónica Movistar se destaca por su compromiso con la equidad de género. La empresa cuenta con una plantilla donde las mujeres representan el 49%, y un 60% de ellas ocupan cargos pre-directivos. Este liderazgo en equidad convirtió a Telefónica Movistar en la primera empresa del sector telecomunicaciones venezolano en adoptar los Principios WEPs.
Además, MAPFRE, otra empresa firmante de los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres, cuenta con una plantilla donde el 58% son mujeres, de las cuales el 60% ocupan puestos de liderazgo y responsabilidad, y el 41% puestos de dirección.
Beneficios de la diversidad en liderazgo
La inclusión de mujeres en puestos de liderazgo no solo mejora la rentabilidad, sino que también enriquece la cultura organizacional. Las empresas con una participación femenina cercana a la paridad suelen ser más humanas, con una comunicación más fluida y un mejor clima laboral. Además, la diversidad de género permite a las empresas comprender mejor las necesidades de sus clientes y adaptarse a las evoluciones del mercado.
En conclusión, la inclusión de mujeres en puestos de liderazgo es una estrategia empresarial que mejora la rentabilidad y la competitividad. Es fundamental que las empresas reconozcan el valor de la diversidad de género y adopten medidas concretas para promoverla, avanzando hacia una sociedad más equitativa y justa.















