El motivo pueden ser los fallos de todo tipo que están experimentado algunos usuarios que actualizaron sus teléfonos, ya sean de reinicios, funcionamiento con lag o sobre todo los que afectan a la perdida de algunas aplicaciones como cámara Lumia o la fotografía panorámica (un buen ejemplo es el Lumia 830).
Con todo ello, desde Redmond y para no enojar más a los propietarios afectados, no han tenido otra opción que dar su brazo a torcer y permitir a los afectados que no estén satisfechos el poder hacer un downgrade a Windows Phone 8.1, algo radicalmente nuevo a la forma en la que Microsoft ha manejado las actualizaciones de Windows Phone.
Así que los usuarios que opten por seguir haciendo uso de un sistema estable, con gran diseño y fluida interfaz como es Windows Phone 8.1, podrán permanecer con esta versión de forma indefinida.














