Las cámaras son las Axon Body de la compañía Taser, y están preparadas para resistir agua y choques. Su ángulo de visión es de 130 grados, e incluso están preparadas para trabajar en condiciones de luz muy baja.
Con esta medida, la policía británica pretende recoger pruebas adicionales e irrefutables tanto de posibles actividades delictivas, como del comportamiento de los propios oficiales que las llevan. Algunos juicios previos han demostrado que los casos de brutalidad policial disminuyen considerablemente cuando hay cámaras presentes.















