Imagina disponer de un teclado físico que aparece como por arte de magia sobre la pantalla de tu tablet o teléfono cuando lo necesitas y sin necesidad de recurrir a accesorios Bluetooth. Esa es la idea detrás de Phorm, a primera vista, una carcasa protectora para el iPad mini que sin embargo esconde un interesante as bajo la manga: una capa especial que hace sobresalir una matriz de «burbujas» sobre los botones del teclado virtual proporcionándonos un punto de referencia físico en nuestros dedos.
Lo más sorprendente de Phorm es que se basa en una tecnología que no necesita electricidad para funcionar. No tiene batería propia ni se conecta tampoco a la del iPad de ningún modo. El invento consiste en tres piezas: la primera cubre la parte trasera del iPad y cuenta con un interruptor mecánico que domina buena parte de ella. La segunda, es un marco frontal. Y la tercera, un panel transparente de un milímetro de grosor similar al clásico protector de pantalla solo que considerablemente más sofisticado.
















