El sábado pasado fue la fecha de desembarco del juego en prácticamente todo el continente europeo: se podía descargar oficialmente en 25 países más. La falta de conexión del domingo se achaca a la llegada de los jugadores de Canadá. Pero, sin entrar en hipótesis, la consecuencia está clara: la experiencia de jugar a Pokémon Go dista mucho de ser fluida y continua. Los paros y los cierres de sesión forzosos se han convertido en una técnica habitual del juego.
Ya el pasado 12 de julio, DataCenterDynamics, una publicación especializada en el negocio de los centros de datos avisaba de que Google Cloud, la infraestructura sobre la que está Pokémon Go, estaba bajo una carga fortísima a causa del nuevo videojuego. Una de las razones de estos es que el videojuego requiere de conexión permanente a sus servidores para mantener siempre actualizado el posicionamiento de los elementos del juego en el mapa. De estar offline, o de no tener una conexión constante, el jugador no podría, por ejemplo, capturar pokémones al mismo tiempo que sus amigos.
Con todos estos parámetros en juego, Niantic se enfrenta ahora a un reto: absorber todo su nivel de tráfico sin perder seguidores. La necesidad de encontrar un equilibrio entre expandirse geográficamente por fases (garantizando así la sostenibilidad técnica del servicio) y la de intentar aprovechar al máximo el desmesurado éxito viral de Pokémon Go antes de que la ola de la moda comience perder fuerza. Lograr este equilibrio puede suponer el triunfo o la debacle del videojuego y de sus desarrolladores.
Origen: El éxito de ‘Pokémon Go’ amenaza con colapsar sus servidores | Tecnología | EL PAÍS
















