Las prótesis de mano existentes con movimientos articulados no habían podido proporcionar ninguna sensación táctil, por lo que los usuarios solían aplastar o romper los objetos cuando intentaban manipularlos.
En cambio, la mano biónica está equipada con sensores capaces de reaccionar a la tensión de los tendones artificiales transformando en impulsos eléctricos las informaciones emitidas cuando un paciente manipula un objeto. Las señales eléctricas, convertidas en el equivalente a los impulsos nerviosos naturales, son transmitidas a cuatro electrodos implantados en los nervios periféricos del muñón.
Presentan mano biónica con sentido del tacto. La próxima etapa consistirá en hacer más pequeños los componentes electrónicos para integrarlos a la prótesis, además de lograr también una batería más eficaz.















