Un sismo de magnitud 6,2 sacudió a las 3:36 h el centro de Italia, provocando al menos 37 muertos y decenas de desaparecidos. El terremoto de Italia ha ocurrido entre las provincias de Rieti y Ascoli Piceno a una profundidad de 4 kilómetros de la superficie, según los datos de la red sísmica nacional. Desde la noche se han sucedido centenares de réplicas en las regiones afectadas, además de otras zonas como Perugia, L’Aquila e incluso la costa norte de Sicilia.

La causa de este tipo de sismos se debe, como ocurrió en el terremoto de Ecuador, al movimiento de las placas tectónicas en las que se divide la litosfera terrestre.
La zona afectada por el terremoto de Italia es compleja desde el punto de vista geológico. La confluencia de las placas tectónicas es constante, por lo que se detectarán más réplicas durante las próximas horas. El movimiento de dichas placas es responsable del nacimiento de los Apeninos. Esta cadena montañosa, que recorre del norte al sur el país desde el golfo de Liguria hasta la península de Calabria, surgió precisamente como consecuencia del movimiento de subducción entre la microplaca adriática y la gran placa euroasiática. Asimismo, la colisión continental entre las placas africana y euroasiática dieron lugar al cinturón montañoso que conforman los Alpes en el norte.

La región central de los Apeninos ha sufrido importantes temblores en el pasado como consecuencia de su estructura geológica y tectónica. Sin embargo, el terremoto más recordado es el sismo de L’Aquila, que con una magnitud de 6,3 causó 295 fallecidos, mil heridos y dejó a más de 55.000 personas sin hogar. Por aquel entonces, seis científicos italianos fueron acusados de negligencia e imprudencia en los análisis de riesgos realizados antes del sismo, aunque el Tribunal Supremo los exoneró el año pasado, según informó la revista Science. Resulta muy difícil determinar cuándo ocurrirán este tipo de sacudidas. Promover la investigación, mejorar las construcciones e implementar nuevos sistemas de prevención y alertas son tareas fundamentales para evitar los daños personales y materiales que dejan terremotos como el que ha hecho temblar de nuevo a Italia.















