Este troyano hace creer a sus víctimas que los equipos que utilizan para conectarse a Internet han sido bloqueado por un supuesto uso indebido y que deben pagar una multa para que vuelvan a estar operativos.
Otra particularidad es que el software maligno detectado, que adopta la apariencia de una aplicación de contenido adulto, no sólo solicita el abono de 300 dólares sino que intenta aumentar la sensación de peligro al señalar que habrá pena de cárcel si no se paga.
En concreto, se habla de un mínimo de 5 años y un máximo de 11 años en prisión, alegando cargos como “visualizar y difundir material inapropiado a través del dispositivo”. Por cada persona que pica el anzuelo, los ciberdelincuentes pueden obtener un cuantioso botín.















