Una dirección IP no se puede asociar con una persona concreta, según afirma el fallo de un tribunal estadounidense sobre un litigio entre una productora de cine porno y un usuario de Internet. Por ende, como una IP no puede asociarse a una persona, la persecución del intercambio de archivos mediante redes p2p ha sufrido un varapalo histórico.
Hace un par de meses empezó la batalla legal: Hard Drive Productions, una productora de cine para adultos, rastreó las IPs de varios usuarios que descargaron sus contenidos. Como ya es costumbre en Estados Unidos, la productora envió cartas a los usuarios reclamando el pago de una suma de dinero bajo amenaza de ir a juicio. Ya se sabe: el usuario se asusta y paga para escapar de cualquier posible problema.
vía Sentencia histórica en EE.UU. sobre el P2P: una IP no equivale a una persona.













