De un tiempo a esta parte se nos viene advirtiendo de que dejar sin cubrir la cámara de los PC es como darle las llaves de nuestra casa a un ladrón. Pero las computadoras de escritorio o portátiles y las tablets no son los únicos aparatos dotados de cámara. Los móviles a priori podrían parecer más vulnerables, los llevamos encima todo el tiempo y a todas partes, incluso cuando viajamos a otro país y nos conectamos a redes móviles desconocidas o a WiFi dudosos.

El riesgo en los smartphones viene de la mano de las apps. Las aplicaciones piden una serie de permisos para realizar funcionalidades: el acceso a la geolocalización, a la agenda de contactos, a la red móvil, al envío de SMS, a la posibilidad de hacer llamadas o incluso a la cámara y el micrófono. Algunas piden acceso también a la galería de fotos.
En este punto hay que diferenciar entre los sistemas operativos iOS y Android. En el mundo de los iPhone, estos permisos se aceptan o no uno por uno: cada vez que haces una foto, el iPhone te pregunta si permites que Facebook tenga acceso a ella. O cuando estás navegando con Google te pregunta si quieres activar tu geolocalización. Pero en el mundo Android se da permiso por bloque. Si quieres instalar una app, entonces le das permiso a todo. Por eso hay que verificar los permisos que nos piden las aplicaciones. Por ejemplo, si nos descargamos una app para usar el flash de mi móvil como linterna, no tendría por qué tener permiso para acceder ni a la cámara, ni al micrófono, ni a mi libreta de contactos, ni a enviar SMS… No tiene sentido.
Por supuesto, descargar las aplicaciones de Apple Store o Google Play ofrece más garantías que hacerlo desde otros proveedores. Aunque se trata de un dispositivo más pequeño, el móvil no entraña menor riesgo que una computadora.
Origen: ¿Debemos tapar la cámara de nuestro móvil por seguridad? | Tentaciones | EL PAÍS
















