Fanny Schlatter, una joven suiza de la localidad de Chaux-de-Fonds, se encontraba en su trabajo cuando su teléfono de marca Samsung Galaxy SIII ardió y eventualmente explotó en su bolsillo.
Aunque su jefe fue en su auxilio apartándola de la ropa que se quemaba y de esta forma evitó un daño mayor, el dispositivo le causó quemaduras de tercer grado en el muslo derecho. La mujer fue trasladada a un centro médico donde fue tratada.
La multinacional surcoreana ha ofrecido disculpas al cliente y asegura someter todos sus dispositivos fabricados a estrictos y rigurosos controles de calidad.
















