El grupo Toshiba, acosado por las pérdidas de una de sus filiales, la compañía ha anunciado su división en cuatro empresas de menor tamaño, una por cada área de negocio en la que están presentes. Aunque la matriz seguirá gestionando las operaciones del global del grupo, sus distintas divisiones ya no convivirán bajo un mismo paraguas corporativo. A partir de ahora, Toshiba funcionará de forma independiente en las siguientes áreas: infraestructuras, energía, dispositivos electrónicos y servicio de información y telecomunicaciones (TIC).

La decisión se produce a raíz de la quiebra de Westinghouse Electric, una de las filiales de la firma nipona en Estados Unidos. Esta compañía es la encargada de construir nuevas centrales nucleares en el país norteamericano, proyecto ha sufrido enormes sobrecostes, completamente inasumibles para Toshiba y que pondrían en riesgo el conjunto de la corporación si fueran la misma empresa.
Por eso, para poner a salvo sus negocios prósperos, Toshiba ha decidido dividirse. De esta forma corta por lo sano y evita que las pérdidas de Westinghouse contaminen el balance contable de sus divisiones más rentables, como por ejemplo la de dispositivos electrónicos.
La reestructuración comenzará el próximo 1 de julio, y de ella también forma parte otro proceso no menos importante. La venta de la división de chips de memoria es la tabla de salvación con la que Toshiba quiere amortiguar las pérdidas de 1.900 millones de euros del pasado año fiscal.














