El acuerdo entre Apple, Intel, Adobe y Google no solo limitaba la movilidad laboral de sus talentos, como tanto les gusta referirse aquí a los empleados, sino también les imponía de forma implícita un tope salarial. La lógica de las empresas implicadas es que si los trabajadores no cambiaban de compañía, tampoco tendrían que afrontar grandes aumentos, ni internos para evitar la fuga, ni en nuevas contrataciones. En 2012 los empleados de Pixar, LucasArts e Intuit, dedicadas a la animación, denunciaron una situación similar.
La demanda colectiva pide 3.000 millones de dólares para compensar el dinero que dejaron de embolsarse por su trabajo. Si durante el juicio se llegase a demostrar, como ha dejado caer la defensa, que se trata de una práctica de monopolio, la cifra podría llegar a los 9.000 millones de dólares.
via Una juez rechaza el acuerdo entre las tecnológicas para no robarse empleados | Tecnología | EL PAÍS.















