La inteligencia artificial ya no solo ayuda a defender sistemas. También comienza a automatizar ciberataques a una velocidad que preocupa a empresas, bancos y organismos de seguridad en Venezuela. Esa fue una de las principales alertas que dejó el III Congreso Internacional de Ciberseguridad organizado por la Asociación Bancaria de Venezuela, donde expertos nacionales e internacionales coinciden en que el país enfrenta un escenario de amenazas más sofisticadas, rápidas y difíciles de contener. Más allá del evento en sí, el mensaje central apunta a un problema concreto para Venezuela: las organizaciones locales siguen expuestas por fallas básicas de seguridad, filtración de credenciales, malas prácticas internas y una preparación insuficiente frente a ataques potenciados por inteligencia artificial.

El encuentro reunió a más de 1.100 asistentes y representantes de distintos sectores económicos. Participan especialistas de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Panamá y Venezuela. El foco principal giró alrededor de los llamados agentes de inteligencia artificial, sistemas capaces de ejecutar tareas de forma autónoma, tomar decisiones y planificar acciones sin depender completamente de humanos.
Pedro Pacheco Rodríguez, presidente ejecutivo de la Asociación Bancaria de Venezuela, resume el cambio tecnológico con una frase que marca la dimensión del problema. Explica que hace apenas un año el debate giraba alrededor de la inteligencia artificial tradicional y ahora el tema central son los agentes autónomos de IA, capaces de actuar prácticamente por cuenta propia.
Ataques automatizados reducen barreras para ciberdelincuentes
Uno de los planteamientos más preocupantes llega de Rafael Núñez, CEO de Más Que Seguridad. El especialista advierte que la IA agéntica comienza a reducir las barreras técnicas para ejecutar ataques informáticos. En otras palabras, actividades que antes requerían conocimientos avanzados de hacking ahora pueden apoyarse en sistemas automatizados capaces de analizar vulnerabilidades, planificar acciones y ejecutar procesos ofensivos casi sin intervención humana.
El problema no se limita al malware tradicional. Núñez alerta sobre un cambio de paradigma donde los ataques también se enfocan en manipular procesos lógicos, sistemas internos y flujos de información dentro de las organizaciones. Ese punto resulta especialmente delicado en Venezuela, donde muchas empresas aceleran procesos de digitalización sin invertir proporcionalmente en protección tecnológica o capacitación de personal.
El CICPC advierte aumento de incidentes de ciberataques en Venezuela
Otro dato relevante surge desde el área de investigaciones criminalísticas. Pascual González Rodríguez, jefe de investigaciones y supervisor de la División de Delitos Informáticos del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas, asegura que los incidentes cibernéticos mantienen un crecimiento sostenido en el país. Aunque no ofrece cifras concretas durante el congreso, sí advierte sobre el incremento de usuarios afectados por filtraciones de datos y vulneraciones de plataformas tecnológicas.
“Cada ataque deja huella; debemos saber leerlas e interpretarlas”, señala González Rodríguez durante su intervención. La advertencia coincide con una tendencia global. El informe Cost of a Data Breach 2025 de IBM indica que el costo promedio mundial de una filtración de datos supera los 4 millones de dólares, mientras el tiempo de detección y contención sigue siendo uno de los principales desafíos para las organizaciones.
En Venezuela el impacto puede resultar todavía más complejo debido a limitaciones presupuestarias, infraestructura tecnológica envejecida y escasez de personal especializado.
Credenciales filtradas y APIs vulnerables aumentan el riesgo
La especialista Karina Bierkamp, gerente de ciberseguridad en Setrys, pone el foco sobre otro problema sensible: muchas empresas venezolanas no fallan por falta de herramientas, sino por debilidades operativas y errores humanos.
Durante su ponencia explica que existe una elevada exposición de credenciales filtradas y vulnerabilidades en APIs, conocidas como interfaces de programación que conectan sistemas y aplicaciones.
Las APIs se convierten en uno de los blancos favoritos de los atacantes porque permiten acceder a información sensible si están mal configuradas o carecen de controles adecuados.
“El hacker no necesita ser un genio para entrar porque muchas veces ya está dentro”, advierte Bierkamp.
La frase refleja un problema frecuente en incidentes modernos: atacantes que aprovechan accesos legítimos robados mediante phishing, filtraciones previas o contraseñas reutilizadas.
El phishing sigue funcionando en 2026
A pesar del auge de tecnologías más complejas, los expertos recuerdan que el phishing continúa siendo uno de los métodos más efectivos para comprometer organizaciones.
Juan Camilo Reyes, representante de Mastercard para Sudamérica, insiste en que un solo clic equivocado puede abrir la puerta a incidentes mayores.
La situación no es menor. Datos del FBI y de empresas de ciberseguridad como Proofpoint muestran que el phishing sigue encabezando la lista de vectores iniciales de ataque en incidentes corporativos a nivel mundial.
En mercados como Venezuela, donde muchas organizaciones todavía dependen de procesos manuales y equipos con distintos niveles de capacitación digital, el riesgo aumenta considerablemente.
Computación cuántica amenaza sistemas criptográficos actuales
Otro de los temas que genera preocupación es el avance de la computación cuántica y su posible impacto sobre la criptografía moderna.
Especialistas de IBM advierten que el desafío no afecta únicamente a la banca. La criptografía protege prácticamente todas las operaciones digitales modernas, desde aplicaciones móviles hasta plataformas de comercio electrónico y sistemas empresariales.
Los expertos explican que las organizaciones necesitan avanzar hacia modelos de “criptoagilidad”. Eso implica identificar activos protegidos con algoritmos actuales y preparar migraciones futuras hacia sistemas resistentes a capacidades cuánticas.
Aunque la computación cuántica masiva todavía no desplaza los sistemas actuales, varias empresas tecnológicas y organismos gubernamentales trabajan desde ahora en estándares poscuánticos por temor a futuros escenarios de descifrado acelerado.
Cashea y Digitel revelan errores y aprendizajes tras ataques reales
Uno de los momentos más relevantes del congreso llega cuando representantes de Cashea y Digitel comparten experiencias reales tras enfrentar incidentes de ciberseguridad.
Ernesto Vincelli, por parte de Cashea, asegura que una de las decisiones más difíciles fue comunicar rápidamente el incidente a usuarios y clientes. La empresa incluso publica posteriormente un informe técnico con detalles del ataque.
Además, reafirma que pagar rescates no representa una solución viable frente al ransomware.
En el caso de Digitel, Gabriel Díaz reconoce abiertamente que la organización no estaba preparada para enfrentar un incidente de gran magnitud cuando ocurrió el ataque.
La compañía experimenta afectaciones en canales digitales y comprometimiento de cuentas internas. Eso obliga a ejecutar procesos de limpieza, recreación de accesos y revisión profunda de políticas de seguridad.
Según Díaz, uno de los principales problemas era cultural. La falta de inversión previa y preparación organizacional termina generando vulnerabilidades importantes.
A partir del incidente, la empresa crea un comité de ciberseguridad, implementa simulacros y fortalece procesos internos de respuesta.
Venezuela acelera digitalización mientras aumentan amenazas
El trasfondo del congreso refleja una realidad cada vez más evidente. Venezuela vive una aceleración digital en banca, telecomunicaciones, comercio electrónico y servicios financieros, pero esa expansión tecnológica también incrementa la superficie de ciberataques.
Los especialistas coinciden en que los ataques ya no representan un escenario hipotético. Son eventos reales que afectan operaciones, reputación y confianza de clientes.
La diferencia ahora es que la inteligencia artificial comienza a multiplicar la velocidad y escala de esas amenazas.
Pau Muñoz, fundador de Lobera IA en España, resume el escenario con una frase que domina buena parte del debate internacional sobre seguridad digital: la próxima gran batalla será IA contra IA.
Mientras atacantes automatizan fraudes, robo de información y explotación de vulnerabilidades, las organizaciones también recurren a inteligencia artificial para detectar comportamientos sospechosos, monitorear sistemas y responder incidentes en tiempo real.
El problema de los ciberataques en Venezuela para muchas empresas es que todavía intentan enfrentar amenazas modernas con estructuras, presupuestos y políticas diseñadas para un entorno digital mucho menos agresivo.















