Los incidentes con las baterías de los Samsung Galaxy Note 7 han reabierto un debate que en realidad nunca se ha cerrado del todo: ¿Por qué explotan? ¿son peligrosas?. Las baterías son pequeños recipientes de energía química formadas por estos componentes:

- Ánodo o electrodo positivo. Fabricado en óxido de litio cobalto (u óxido de litio manganeso, litio fosfato…). El metal se encuentra laminado y adherido a los otros dos componentes principales, que también van en lámina.
- Cátodo o electrodo negativo. Fabricado en carbón poroso.
- Separador. Lámina que separa ánodo y cátodo para evitar un cortocircuito. Generalmente de plástico perforado.
- Electrolito. Solvente orgánico en el que se sumergen ánodo, cátodo y separador, que actúa para favorecer el intercambio de iones. Es un líquido altamente inflamable en el que se diluyen sales de litio.
- Sensores, conversores y reguladores que vigilan la estabilidad de los componentes y asegurar en la mejor carga y descarga posibles.
Cuando se conecta a la red eléctrica, arranca una reacción química en el interior y se transfieren electrones desde el ánodo (polo positivo) hasta el cátodo (polo negativo). Una vez cargada, puede alimentar un dispositivo hasta que se hayan transferido todos los electrones y un interruptor built-in la desconecte.
Este proceso químico tiene limitaciones. Una batería puede generar tanta electricidad como energía puedan almacenar sus componentes químicos. Las de iones de litio tienen una densidad de energía cercana a los 150 Wh, un rendimiento que ha mejorado en los últimos 25 años pero que sigue limitado por el factor químico. Por lo tanto, la única manera de aumentar la capacidad de las baterías es mejorar su eficiencia energética y su tamaño.
Entonces, ¿por qué explotan?
Sigue leyendo: Cómo funciona una batería y por qué puede explotar















