El debate sobre la conveniencia de comprar un dispositivo móvil a nuestros hijos, o la edad a la que deben tener uno, no es nuevo. La sociedad parece haber aceptado que los menores lleven un smartphone en el bolsillo y las apps diseñadas para los más pequeños de la casa se han convertido en un aliado de los padres a la hora de entretenerlos.
Sin embargo, no todo lo que brilla es oro en el mercado de las aplicaciones y páginas infantiles. Casi la mitad de ellas despiertan serias interrogantes sobre el tratamiento de la información personal del menor, los datos que recogen y cómo los comparten con terceros.
Las agencias de protección de datos de 29 países y organizaciones internacionales han realizado una investigación sobre la privacidad de los ciudadanos. De unas mil 500 apps infantiles y páginas web analizadas en total, 67% de ellas recopila datos personales de sus usuarios como nombres y direcciones de correo electrónico principalmente, y la mitad comparte dichos datos con terceros como por ejemplo, empresas del sector publicitario.
Algunas van más allá y ofrecen al menor la posibilidad de introducir su número de teléfono o compartir fotos o vídeos.
















