El robot trabaja mediante una aguja de aleación de níquel y titanio de 1,14mm (en el método tradicional es de 1,18mm) que funciona como un lápiz mecánico, siguiendo una trayectoria curva en el cerebro. Esta aguja se puede dirigir con precisión mediante una plataforma robótica operando dentro de un campo magnético creado por un escáner de resonancia. La combinación de estos elementos con aire comprimido hace que pueda avanzar un milímetro de cada vez sin dañar otras partes del cerebro.
Con este sistema, la cirugía es menos invasiva y la recuperación del paciente más rápida y menos dolorosa. Incluso se lograron reducir los costes diseñando el sistema para que la mayoría de sus componentes puedan generarse mediante impresión 3D como lo muestra la imagen debajo.
El avance promete, pero aún no se ha probado con humanos ni animales.
via Este robot opera el cerebro de epilépticos a través de la mejilla.
















