Un avión pretende volar alrededor del mundo solo con energía solar, sin combustible. El Solar Impulse 2, con una envergadura de alas de 72 metros, es más ancho que un Boeing 747, sin embargo, su cabina solo deja espacio para una persona. Las alas están completamente cubiertas de paneles solares, en total 17 mil pequeños paneles, cada uno tan fino como un cabello humano.
El fuselaje y resto de componentes están fabricados con una técnica especial de fibra de carbono. Este material cubre el aparato por completo en láminas que son tres veces más ligeras que el papel. Cuatro motores ultra-ligeros impulsan el avión y son 90% más eficientes que los motores térmicos convencionales.















