Malas notas, cambios en la conducta social y familiar, y obsesión por estar conectados, son señales de alarma del abuso de la tecnología en adolescentes. A las consultas de los especialistas acuden chicos «obsesionados» por estar conectados, que no apagan el dispositivo por la noche y que alteran sus actividades cotidianas para usar, cada vez más, el móvil, la consola de videojuegos o la computadora. Además, cuando no están en contacto con los dispositivos se vuelven irritables y tienen cambios de humor, algo que se calma al volver a estar conectados.

Este abuso de las tecnologías se ve especialmente en adolescentes de entre 12 y 16 años. En el caso de los chicos suele tratarse de un adolescente con carácter tímido, retraído, con ciertas dificultades para socializar y su obsesión es con videojuegos. Por su parte, las chicas con adicción a las nuevas tecnologías tienen un carácter aparentemente sociable, pero con ciertas dificultades en la comunicación y hacen un uso excesivo de redes sociales.
La prevención de todo abuso es fácil de formular pero «muy difícil» de ejecutar y en el caso de las nuevas tecnologías lo es más, ya que se habla de un «invitado» permanente en todos los hogares. Sin embargo, los especialistas han definido una serie de pautas claras a implantar por los padres para evitar un uso abusivo de la tecnología por parte de sus hijos.















