Phil Hellmuth se dedica a detectar mentiras para ganarse la vida. No es un agente de la CIA, sino un jugador de póker profesional que ha atendido a decenas de campeonatos a nivel mundial. “El éxito en el juego es 70% saber leer a las personas y sólo 30% saber leer las cartas“, explica Hellmuth. Pero, ¿cómo ha aprendido Hellmuth a interpretar tan bien a las personas llegando a detectar las mentiras de otros muchos jugadores? “Puedes mirar fijamente a la gente, es muy efectivo“, explica el habilidoso jugador.

La verdad de un mentiroso está en su mirada; nuestros ojos revelan como nos sentimos, e incluso en qué estamos pensando. La clave está en fijarse en las pupilas ya que cuando algo nos agrada se dilatan, y cuando nos disgusta se contraen.
El truco es comprobar si las emociones de la otra persona concuerdan con sus actos o palabras. Hellmuth hace referencia a una ocasión cuando las pupilas de su oponente se dilataron notablemente al mirar sus cartas – una apuesta segura.
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