El dronesurfing es una versión moderna del kitesurfing, pero en lugar de usar una cometa, el usuario es arrastrado por un drone. Aunque el octocóptero está diseñado originalmente para llevar cámaras de vídeo y equipos pesados, sus desarrolladores han querido demostrar su potencial, impulsando a una persona adulta sobre una tabla deslizadora de playa.
La idea del dronesurfing suena genial, pero cuenta con varias limitaciones. Por ejemplo, el drone solo podría arrastrar al surfista por aguas tranquilas. Además, la experiencia podría ser muy limitada, ya que la autonomía de los drones suele ser de poco tiempo.
Algunos críticos dudan de la autenticidad del vídeo, pero el director creativo de la compañía, afirmó que “el vídeo y los clips son 100 por ciento reales”. El dron tiene ocho motores y cuesta casi 18.000 dólares.
















