El “piloto” tiene a su disposición un mando de control en el que se alojan hasta dos drones Black Hornet, y es posible seguir en directo lo que registra la cámara gracias a los transmisores que envían el contenido a una pantalla que tenemos en el mando. La información nunca se queda en el dron.
Sus creadores prefieren sacarlo de la denominación “dron”, ya que es tan pequeño que bien podrían calificarlo como “sensor móvil”. Lo que no cabe duda es que es un sensor muy caro, ya que el equipo tiene un coste de unos 40.000 dólares.
Origen: Black Hornet es un dron militar con tamaño de colibrí














