Hace apenas unos días, Bill Gates, fundador de Microsoft, aseguraba que los usuarios de los iPad de Apple estaban «frustrados»porque con ese dispositivo no podían utilizar el paquete de Office y porque, además, carecían de un teclado físico.
Es decir, que con un iPad no se puede trabajar como lo hacemos con un ordenador. Defectos que, destacaba el magnate, los iPad no comparten con Surface, el «tablet» que la compañía de Redmond ha puesto recientemente en el mercado. Otras opiniones apuntan a que no sólo los iPads, sino los «tablets» en general, no tardarán mucho en empezar a dar muestras de debilidad.














