La generalización del uso de dispositivos informáticos y, sobre todo, el éxito de aparatos móviles como smartphones y tabletas ha vuelto común las conexiones inalámbricas.
El caso es que no todas estas conexiones ofrecen las mismas garantías. No es lo mismo engancharse a la red de la empresa para la que se trabaja o la conexión que ofrece el router de la casa donde se vive que tirar de una Wi-Fi pública. ¿Por qué? Por una simple cuestión de seguridad. Porque los datos pueden quedar expuestos a los ojos de cualquier otra persona que se conecte al mismo hotspot.
Con la intención de descubrir cuál es el nivel de riesgo Wi-Fi que asumen los usuarios en diferentes partes del mundo, Avast Software ha decidido llevar a cabo una comprobación armada únicamente con un PC y un programa de monitorización en ciudades como la española Barcelona o Berlín, Chicago, Hong Kong, Londres, Nueva York, San Francisco, Seúl y Taipéi.
Y los resultados no pueden ser más claros. “Este experimento ha revelado que la mayoría de los usuarios de dispositivos móviles no toma las precauciones adecuadas para proteger sus datos personales y su privacidad frente a los cibercriminales”, en palabras de Jude McColgan, presidente de la división móvil de Avast, que añade que “las personas utilizan cinturones para estar seguros en el coche” y también “deberían utilizar una aplicación de seguridad al utilizar Wi-Fi público”.
via El peligro de conectarse a cualquier red Wi-Fi sin discriminar ni protegerse.
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