Hace ya varios años que los «smartphones» se han convertido en grandes aliados de las investigaciones criminales. Aunque cada modelo es diferente, los expertos pueden recopilar contactos, registros de llamadas, SMS, imágenes, videos o correos electrónicos. Nos referimos a la analítica forense en móviles, el trabajo que desempeñan compañías y Cuerpos de Seguridad del Estado para avanzar en investigaciones.
«A partir del año 2000, cuando el mundo de telefonía móvil comenzó a evolucionar rápidamente, el análisis de móviles se convirtió en una práctica común en las investigaciones», relata Carlos Sánchez, director general de Ondata, compañía especializada en la recuperación de datos, informática forense y seguridad informática. «La gran capacidad de almacenamiento que tienen y sus diversos tipos de usos, han hecho que la información contenida en los móviles se haya convertido en una pieza clave en las investigaciones criminales».
No queda duda, por tanto, que el teléfono móvil alberga, sin que el usuario sea consciente de ello, información muy valiosa. Pero para poder acceder a ella, es fundamental localizarlo. En este punto, que esté apagado o encendido, es clave.
En el primer caso, «la información que podemos obtener se corresponderá con la última señal recibida por una torre de radiofrecuencia. Estos datos nos pueden dar alguna pista de dónde estuvo el teléfono pero es imposible determinar si el dispositivo continúa en esa zona o no», explica el experto. Si está encendido, la tarea es mucho más sencilla: «Si emite señal, hasta el propio usuario puede hacer un rastreo de la ubicación del equipo».
Las operadoras, además, también desempeñan su papel. Y es que no hace falta localizar el terminal para analizar el registro de llamadas o saber el número de la tarjeta SIM. Vodafone, Movistar, Orange y compañía están obligadas, por ley, a guardar toda la información del cliente un mínimo de 12 meses.
Origen: La información íntima de tu «smartphone» puede ser leída por la policía
















