El nuevo conector USB Type-C, más conocido como USB reversible, permitirá tanto la transferencia de datos a mayor velocidad como la de señales de vídeo o de energía eléctrica, con un tamaño similar al microUSB.
Se augura que este nuevo conector sea el estándar del futuro y, de ser así, quizá algún día podremos cargar todos nuestros dispositivos con él. El nuevo MacBook de Apple incorpora un puerto USB-C que permite cargar el móvil y conectarlo a dispositivos convencionales, aunque para ello hay que comprar un adaptador independiente.
Google ha seguido esta decisión e incluirá dos nuevos puertos USB-C en su nuevo portátil ultradelgado, el Chromebook Pixel. La incorporación de estos puertos será la nueva moda de los equipos en los próximos meses.
Pero no todo son buenas noticias: el nuevo USB Type-C arrastra consigo graves problemas para la seguridad. Al fin y al cabo, está basado en el estándar USB, por lo que es vulnerable a ataques de ‘firmware’ y otro tipo de ataques que afectarían al dispositivo que se conecta.
Una de las mayores preocupaciones es la reciente vulnerabilidad BadUSB, que se aloja en el ‘firmware’, modificándolo y permitiendo que, por ejemplo, el dispositivo móvil conectado se convierta en un vector de ataque.
A efectos prácticos, esto significa que los usuarios de MacBook y Chromebook Pixel están expuestos a lo que se denomina como un ataque de cargador prestado (‘borrowed charger attack‘). Aunque los nuevos cargadores no tienen el ‘firmware’ necesario para transportar el malware BadUSB, sería fácil para un atacante infectar un dispositivo y el agujero se extendería progresivamente a todos los dispositivos compatibles con solo compartir un cable USB con otra persona.
















