Loewe TV era una marca enfocada claramente al sector de la gama alta de televisores, equipos de audio y vídeo. El fabricante alemán con 96 años de historia se ha visto superado por el empuje de marcas asiáticas como LG, Sony o Samsung. En los últimos hizo movimientos para mejorar sus productos, firmando acuerdos con proveedores para el suministro de pantallas LCD o intentando dar un giro a su apuesta por los televisores OLED. Ninguno de estos intentos ha servido para que Loewe TV se libre de la bancarrota.

La compañía alemana ha anunciado que suspende su actividad comercial a partir del próximo lunes 1 de julio. Ralf Vogt, director general de Loewe explica que «por razones de ley de insolvencia, estamos obligados a proteger a nuestros acreedores para que suspendan las operaciones provisionalmente el 1 de julio de 2019 con la menor carga de costos posible».
Esta decisión afectará de manera directa a sus 400 trabajadores, que han sido informados de la insolvencia de la empresa y se avecinan a ser despedidos. Según explica ChannelNews, Riverrock, su principal inversor, consideraba que la empresa podía funcionar con entre 100 y 150 trabajadores.















