En muchos países se emplean más de un tipo de tomas de corriente. Por fortuna, muchos productos electrónicos traen en la caja una adaptador para las regiones más extendidas. En el mapamundi de los enchufes nos encontramos con casos curiosos. Se estima la existencia de unos catorce modelos distintos. Hay que tener en cuenta que, aunque haya países que utilizan el mismo enchufe, es posible que tengan distinto voltaje, frecuencia eléctrica, o intensidad máxima admitida por la toma según el país.

Esta configuración afecta, además, a los productos. Por ejemplo, en Europa se utilizan los cables que soportan 220 y 240 voltios, mientras que en EE.UU. se basan en 100 y 125 voltios.
Es por ello por lo que es recomendable tener en cuenta estos parámetros porque se pueden llegar a estropear los productos en caso de recibir una intensidad de electricidad mayor de la permitida por el fabricante. En caso contrario es importante emplear un convertidor de voltaje para adecuarse a la potencia exigida. Pero también hay que tener en cuenta el diseño de la toma eléctrica que se utilizan en los diferentes países.
Los enchufes están clasificados según los grupos establecidos por la Comisión Electrotécnica Internacional, creada en 1906 y que se encarga de publicar las normas internacionales pertinentes para todas las tecnologías eléctricas, electrónicas y demás relacionadas, aunque por ahora no ha logrado un consenso.
La razón de esta situación es que, pese a que la electricidad surgió en el siglo XIX, no ha sido hasta hace más bien poco cuando los viajeros y turistas portaban varios objetos electrónicos. Entonces, los diferentes fabricantes de productos electrónicos domésticos y las administraciones de cada región optó por un tipo de enchufe propio. Hasta la fecha, no existe un protocolo que exija un modelo único y universal.
Origen: Por qué hay diferentes enchufes y tomas de corriente en el mundo















