La aplicación estrella de mensajería instantánea WhatsApp sufre una vulnerabilidad que puede ser explotada para espiar los patrones de sueño del usuario. El fallo se deriva de las características de estado y de última conexión de la app, que permiten consultar continuamente las horas de sus últimos contactos.

Aunque WhatsApp tiene una opción para elegir entre mostrar la última conexión a todo el mundo, sólo a tus contactos o a nadie, no hay forma de desactivar la función de estado “En línea”, que revela que estás utilizando activamente el servicio.
Según descubrió el ingeniero de software Rob Heaton, se pueden registrar todos estos datos de actividad del usuario mediante la aplicación web de WhatsApp para un análisis posterior. Estos datos pueden ser usados con fines maliciosos, como revelar la forma en que un usuario pasa su tiempo, especialmente cuándo y cuánto duerme. Más grave aún es la posibilidad de cruzar los patrones de actividad de una persona con los de otra.
La superposición de los datos de varios contactos permitiría averiguar si dos personas están hablando entre sí o cuándo lo han hecho. Además estos registros pueden recopilarse fácilmente a escala masiva y luego ser vendidos a terceras compañías con fines publicitarios. Las personas con patrones irregulares de sueño son, sin ir más lejos, clientes potenciales para los fabricantes de pastillas para dormir.















