La firma surcoreana ha anunciado oficialmente el lanzamiento de una versión más pequeña del teléfono inteligente, como sucediera con anteriores versiones como el Galaxy S4. El terminal, disponible desde principios de julio en Rusia y «más tarde» a nivel internacional, tendrá un tamaño de pantalla de tecnología Super Amoled de 4.5 pulgadas (el Galaxy S5 llega hasta las 5.1 pulgadas), con una resolución de 1.280 x 720 píxeles (muy alejada de los 1.920 y 1.080 píxeles del modelo superior).
Además, monta una cámara trasera de 8 megapíxeles con flash LED y una delantera de 2.1 megapíxeles, pensada para las videollamadas y autofotos («selfies», por su denominación anglosajona).
Una de las grandes diferencias respecto al modelo estrella de la surcoreana se encuentra en su interior. El procesador es un Quad Core de cuatro núcleos que llegaría hasta los 1.4 Ghz, cifras muy alejadas del chip Snapdragon 801 quad-core a una velocidad de 2.5 GHz ofrecido por el Galaxy S5, y ofrecería una memoria RAM de 1.5 GB (por la de 2 GB del superior). Como no podía ser de otra manera, toda su maquinaria se moverá con el sistema operativo Android 4.2.2 KitKat, siendo esta la misma versión que utiliza su hermano mayor.
















